En una esquina del centro de Madrid el vendedor de libros usados ordena sus libros con cuidado. Converso con él y me cuenta que tiene 88 años y que ejerce su oficio durante más de 50 años. Todos los días se traslada desde y hacia su casa, en las afueras de Madrid, en metro y autobús. Está contento. Afirma: "Si me quedara en la casa, sería un problemón".
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