jueves, 10 de octubre de 2013

La industria de la celulosa destruye el medioambiente.

Hoy conversé con don Jacinto, 78 años. Vive en Curepto. Me habló de la fábrica de celulosa que está en Licantén desde hace 12 años, a orillas del río Mataquito.
Para obtener el permiso de la instalación de la planta de celulosa, la empresa debía contar con la autorización de la población local. La empresa prometió muchas oportunidades de trabajo, sin perjuicios para el medio ambiente. La mayoría de la población dio su aprobación.
Pero muy pronto empezaron los problemas. Primero fueron los malos olores que provocaban nauseas en la población.
Unos años después empezaron a morir animales del campo, pájaros y peces del río.
Las promesas de empleo no se cumplieron. Pocas personas de las comunas donde se ubica la planta están trabajando. La mayoría viene de afuera.
La industria consume grandes cantidades de madera de pino.
En todas las cercanía de la fábrica se han plantado pinos. Consecuencia: desaparecen los árboles autóctonos y los pinos absorben todo el agua del subsuelo con lo que los habitantes pierdan su fuente de agua natural.
¿Valió la pena instalar la fábrica de celulosa en Licantén? ¿Quién ganó?

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