En Bélgica y en la mayoría de los países de la Unión Europea, se construyó, después de la Segunda Guerra Mundial, un sistema de salud solidario y eficiente, inspirado por la convicción que la salud es un derecho y no una mercancía.
Me llamó la atención la siguiente opinión del capellán católico del Hospital clínico de la Universidad de Gante (Bélgica):
"Si el cuidado de la salud se transforma en un asunto neoliberal, capitalista y comercial, Europa termina con medio siglo de sistemas de salud y seguiremos el camino norteamericano. ... Los seguros de salud rompieron con la solidaridad."
Esto es lo que, lamentablemente, sucedió en Chile.
Es urgente un cambio profundo.
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