Una campaña publicitaria, en radio, televisión, diarios, en el metro de Santiago, invita a denunciar, en forma anónima, a situaciones de delincuencia.
Se pueden hacer muchas preguntas al respecto. Por ejemplo, ¿cómo se puede evaluar los resultados de la campaña?, ¿cómo impactará en el ambiente desconfianza que existe entre los ciudadanos?
Sobre todo, pienso que los denunciantes anónimos no merecen el título de "héroes anónimos". Para mí, los héroes anónimos son otros: es la madre jefa de hogar que saca adelanta a su familia, es el profesor y la profesora que cree en las capacidades de sus estudiantes pobres, son los padres que aman con paciencia infinita a un hijo con deficiencia mental, son los sacerdotes que animan comunidades cristianas en poblaciones pobres, es el profesor universitario que logró crear un sistema de acceso a la universidad para estudiantes de liceos municipales.
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