Después de 6 meses de conflicto estudiantil en Chile, no es fácil hacer un balance. Queda claro que el movimiento estudiantil no busca mejoras dentro del actual sistema educacional en Chile, sino un cambio profundo del sistema. Aprendiendo del movimiento "pinguino" del 2006, no confían en las negociaciones.
El costo ha sido alto: hay liceos y universidades que han estado en toma o en paro durante estos meses, hay estudiantes que pueden perder el año escolar, municipios y universidades que están sin financiamiento.
Entre los resultados podemos mencionar los siguientes. Se ha posicionado en la opinión pública el derecho a la educación, a una educación gratuita y de calidad para todos. Muchos aceptan ahora que el financiamiento compartido en la enseñanza media debe ser reemplazado por una subvención estatal mayor. La privatización de la educación es un peligro real.
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