Una Ley puede tener utilidad, pero no es suficiente.
Así lo afirma Gregorio Iriarte, desde el contexto de Bolivia:
"Es evidente que el racismo y la discriminación tienen raíces mucho más profundas y unas manifestaciones que afectan muy gravemente a toda la vida política, social y cultural del país. Penalizar a los infractores no es, ni el mejor ni el único camino, para enfrentar este difícil y enorme desafío nacional. Hay que llegar a las raíces históricas, coloniales, culturales y sociales que son las que motivan, y hasta justifican, las más condenables expresiones racistas y discriminatorias que vemos tan presentes en nuestro medio. Ellas han creado una mentalidad de autoritarismo, de dominación y de enfrentamiento de unos sectores contra otros y de unas culturas y de unas regiones contra otras. El desprecio por lo indígena, por su cultura, por su lengua y por sus tradiciones es una de las manifestaciones más reprochables y, por desgracia, la más frecuente. "
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