Hace 50 años, el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín abrían una gran esperanza de renovación de la Iglesia católica.
Fue muy difícil mantener esta esperanza en tiempos posteriores, tiempos de invierno eclesial.
Pero ahora leo la Carta de 3 Obispos eméritos del Brasil a su Episcopado, y puede revivir esta esperanza.
En un párrafo de la Carta expresan:
"La ocasión, pues, es la de asumir el Concilio Vaticano II actualizado, superar de una vez por todas la tentación de Cristiandad, vivir dentro de una Iglesia plural y pobre, de opción por los pobres, una eclesiología de participación, de liberación, de diaconía, de profecía, de martirio... Una Iglesia explícitamente ecuménica, de fe y política, de integración de Nuestra América, reivindicando los plenos derechos de la mujer, superando al respecto las cerrazones provenientes de una eclesiología equivocada."
Creo que existen varios signos de esta renovación tan urgente de la Iglesia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario