Desde hace algunas semanas el mundo de la educación chilena vive un conflicto acerca del ingreso a las universidades. Varios rectores tomaron la decisión de valorar en mayor proporción el promedio de las notas de enseñanza media y menos el resultado de la Prueba de Selección Universitaria. Es una medida que claramente favorece los estudiantes de liceos en sectores pobres.
Pero los estudiantes de liceos, mal llamados, "de excelencia" (lo que significa que centran su esfuerzo educativo en el adiestramiento para rendir la PSU), se oponen con todos los medios a esta innovación que produce mayor equidad.
¿Cómo explicar esta oposición de dichos estudiantes?
Una columna de Miguel Órdenes, publicada en El Mostrador del 27 de octubre de 2013, ofrece una respuesta.
30 años de vivir en una sociedad neoliberal, donde se respira el individualismo, la competencia y el afán de lucro, ha dificultado en todos nosotros la solidaridad, el esfuerzo por lograr el bien común y la equidad.
Tenemos un gran desafío personal y colectivo por delante. Quizás es lo que el Evangelio llama "conversión".
No hay comentarios:
Publicar un comentario