En Chile el Gobierno inició una reforma de la educación que es motivo de un arduo debate.
Dicha reforma no puede olvidar una situación grave que requiere una acción decidida: 700.000 jóvenes están fuera de la escuela y del liceo.
Las causas son variadas: pobreza familiar, la educación escolar que no conecta con la cultura juvenil, falta de perspectiva de trabajo digno.
Algunos años atrás el Ministerio de Educación tenía un valioso programa de recuperación de estudios, cuyos resultados fueron presentados en un emocionante video. Estos programas suponen un esfuerzo intenso pero que se justifica plenamente.
Propongo que se retoman con decisión los programas de educación para jóvenes que están fuera de la escuela.
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