Por razones familiares estuve en un colegio particular subvencionado en la comuna de Puente Alto.
Me impresionó el tamaño grande del colegio y la calidad de su infraestructura, la que no me pareció de buen gusto arquitectónico. Más se parecía a una fábrica que a una escuela acogedora.
Este colegio fue construido hace 5 años y tiene 80 salas de clase para recibir a unos 3000 estudiantes.
El copago mensual de cada familia es de 70.000 pesos chilenos (= US $ 120).
Los dueños del colegio reciben por concepto de copago mensualmente 210.000.000 pesos chilenos además de la subvención estatal que bordea los 100.000.000 pesos chilenos.
En estas condiciones ¡ qué difícil resulta realizar la Reforma educacional que implica fin a la selección de estudiantes, fin al copago de las familias y fin al lucro con la subvención estatal!
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